Guía de instalación

What to Prepare Before a First Consultation

Una visita técnica sirve de poco si no llevamos claros los datos de la terraza, el consumo actual y las horas de sol reales. Esta guía reúne lo que conviene tener a mano para que la primera reunión resuelva dudas concretas y no se quede en generalidades.

12 de marzo de 2025 · Lectura de 6 min

Cuando alguien nos escribe para instalar luces solares en una terraza o en una comunidad, lo primero que notamos es que la mayoría no sabe qué datos necesita aportar. No es culpa suya: la iluminación exterior se vende como un producto sencillo, pero la realidad es que la orientación del panel, el tipo de batería y el punto de fijación cambian por completo el resultado.

En esta consulta inicial no buscamos cerrar un presupuesto. Buscamos entender el espacio, medir las sombras y comprobar si la solución que tienes en mente encaja con las horas de sol de tu zona. Para que esa conversación sea útil, conviene preparar cuatro cosas.

1. Medidas y orientación de la fachada

No hace falta un plano profesional. Basta con saber la altura de la pared donde irá el aplique, la distancia entre puntos de luz y hacia dónde mira esa fachada. Si la pared da al norte o está cubierta por un toldo, el panel recibirá menos sol directo y la autonomía bajará. Anota también si hay árboles o edificios vecinos que proyecten sombra por la tarde.

2. Consumo eléctrico actual de la zona exterior

Revisa la factura de la luz y localiza cuánto consumes en iluminación exterior, aunque sea una estimación. Si hoy usas focos halógenos de 50 W durante seis horas, el ahorro al pasar a solar será mucho mayor que si ya tienes LED de bajo consumo. Ese dato nos ayuda a calcular el retorno y a decidir si merece la pena ampliar el número de puntos de luz.

3. Horas de sol y estacionalidad

Una terraza en el sur de España recibe el doble de radiación en diciembre que una en el norte. Antes de la consulta, observa durante una semana a qué hora llega el sol a la zona y cuándo desaparece. Ese registro sencillo vale más que cualquier tabla genérica de horas solares y nos permite dimensionar la batería con margen real.

4. Preferencias de diseño y normativa

Piensa si quieres luz cálida para cenar, luz blanca para leer o un tono intermedio para pasillos. También conviene revisar la normativa de tu comunidad: algunos edificios limitan la instalación de elementos en fachadas o exigen un acabado determinado. Si tienes el reglamento a mano, tráelo; nos ahorra sorpresas en la instalación.

Con estos cuatro puntos preparados, la primera consulta se convierte en una sesión de trabajo donde salimos con un plan claro: qué productos encajan, cuántos necesitas y qué autonomía puedes esperar según tu orientación. Si prefieres leer antes sobre las diferencias entre tipos de luminarias, hemos publicado una comparativa que complementa esta guía.

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